ESTELA es Maribel Verdú

20070124141417-teaser-estela.jpg

ESTELA MONTERO 

¿DE DONDE VIENE? Es una emigrante española de origen rural que se ha visto obligada a emprender el viaje a la desesperada acuciada por la miseria de su familia, muchos hijos, mucha hambre y ninguna salida.

Estela se ha querido sacar del medio para evitar problemas a sus padres mayores y demostrar a todos de lo que es capaz.

Posiblemente también se ha dejado embaucar por las historias de emigrantes que volvían millonarios de Argentina.

Al emprender el viaje sabe que tendrá que enfrentarse a muchos peligros, pero se considera fuerte y capaz de superarlos.

 ¿Cómo consigue esta chica de apenas 20 años su pasaje para Buenos Aires?

El traslado hasta Cádiz, de donde salen los barcos, pudo ser medianamente fácil, el carro de algún comerciante conocido en el pueblo, le conduce hasta Madrid, desde allí un amigo del primero le permite acomodarse entre la carga de un tren de mercancías, hasta Sevilla y aunque pretende cobrarse el favor, Estela logra sin mucho apuro escurrir el bulto. Ya en Cádiz, la puerta del Atlántico, sin dinero y teniendo que hacer frente al pago de un pasaje desorbitado para sus posibilidades pero con la voluntad firme de lograr su objetivo entra a trabajar en una taberna con fonda, en la que además de limpiar, atender mesas y aguantar los borrachos, debe hacer algunos favores extras, tragándose su orgullo y su moral. Así pasa aproximadamente un año, hasta conseguir el dinero del pasaje. La información de un conocido le permite encontrar un pasaje en mejores condiciones, que le hace pensar que su suerte puede llegar a cambiar.

El largo viaje, las tormentas y las desgracias que debe observar durante la travesía le hacen le hacen entender que el viaje que ha emprendido será de difícil retorno.

 EL DESTINO

Su llegada a la gran ciudad de Buenos Aires, no es como ella había soñado, unas fiebres la mantienen retenida en el hospital para emigrantes, durante casi un mes. Allí establece contacto con una organización de emigrantes gallegos, le ofrecen un trabajo de costurera en una fábrica de pantalones.

El trabajo en la fábrica es duro y mal pagado, pero le permite sobrevivir y albergar alguna ilusión sobre su futuro.

La propia empresa le da un alojamiento en unos barracones cercanos, solo para mujeres.

Algún domingo se ha acercado, en tranvía, al centro de la ciudad y ha quedado deslumbrada por el lujo de las construcciones, por el nivel de vida que se observa tras los cristales de los cafés, por la elegancia de los personajes que ha visto subirse a los coches, también ha comprendido que esos son mundos cerrados e inaccesibles.

 UNA MATERNIDAD NO DESEADA

Un encargado de la fabrica empieza a pretenderla, ella ha escuchado a otras compañeras que es un fresco, que solo “busca” la que “busca”… al principio le esquiva, para después albergar dudas sobre sus propósitos y acabar cediendo.

Primero es una tarde en los sotanos, luego comienzan los paseos hasta los barracones, con escarceos en los descampados. Las amigas lo comentan y le advierten pero ella prefiere pensar que se trata de envidia, al final todo acaba en un embarazo y con Estela despedida de la fábrica.

Comienza el caos, nadie da trabajo a una mujer embarazada, con el poco dinero ahorrado comparte el cuarto de un conventillo con otros indigentes, le proponen abortar, comprarle el niño, Estela entra en una crisis que le obliga a enfrentar la vida por el lado más duro, se compromete con unos judíos que ofrecen la prostitución a cambio de un lugar y los servicios médicos para tener a su hijo.

El nacimiento de Mateo es una recompensa a sus penurias, Estela a estas alturas ha sufrido tanto, que aprovecha los pocos momentos de alegría y trata de olvidar el resto, aún así mantiene una entereza que llama la atención, Mateo le ha descubierto un objetivo real para poder enfrentarse a su vida.

Los proxenetas judíos cumplen su palabra, a los cinco años, la liberan de sus compromisos y Estela, con el dinero ahorrado de las propinas, consigue un cuarto en un humilde barrio del arrabal y gracias a su antiguo oficio de pantalonera y comienza a trabajar de costurera para algunas tiendas.

 LA NOCHE TRAGICA

Mateo tiene 6 años, son las fiestas del barrio y Estela lo lleva para que se monte en las atracciones, Mateo sube por primera vez a un tiovivo y se le ve feliz.

Madre e hijo bailan al son de la orquestilla, un vecino del conventillo se acerca a Estela y le invita a bailar, ella acepta y le ordena a Mateo que no se mueva del sitio. Aunque Estela no le quita el ojo de encima, en un instante el niño desaparece, ha Estela le da un vuelco el corazón, con ayuda de los vecinos comienza a buscar a Mateo pero no aparece.

 

Esa fue la noche mas dura de su vida, alguien le dice que un policía ha encontrado el cuerpo de un niño en un solar en construcción. Loca, se encamina al hospital para menores de San Roque, allí encuentra a Mateo, aún con vida, pero con un tremendo golpe en la cara y otras heridas por todo el cuerpo. Un policía se acerca a ella y tras identificarla como la madre del niño, le cuenta que haciendo su ronda por las calles, vio como alguien atacaba al pequeño en un descampado, le dio el alto pero el atacante huyó y la oscuridad de la noche le impidió identificarlo, cogió al niño en brazos y lo llevó al hospital, Estela agradeció su acción al policía con un abrazo,  se movida por su desesperación.

 ESTELA Y OCTAVIO

Paso el tiempo y Mateo fue recuperándose, Estela siguió recibiendo visitas del policía, Octavio, al principio interesándose por la recuperación de Mateo, luego mostrándose perdidamente enamorado de Estela, ella mitad agradecimiento y mitad indiferencia fue admitiendo la relación.

Al cabo del tiempo y aprovechando que dejaban unas piezas libres en la casa donde vivía Octavio todos se trasladaron al barrio del policía, un barrio humilde pero una casa mejor y más amplia.

Aunque la vida parecía volverse más dulce, desde la noche del ataque a Mateo Estela no volvió a sonreír.

Mateo aunque parecía recuperado, a consecuencia del golpe en la cabeza tenia dolores, sufría terribles pesadillas que no le dejaban dormir y en ocasiones le daban convulsiones a las que nadie sabía poner remedio.

Entre los nueve y los once años de Mateo hubo un periodo de calma, Mateo seguía con los dolores de cabeza pero no sufría pesadillas, ni ataques.

La relación entre Estela y Octavio se fue consolidando, pero por parte de Octavio perdido alguna intensidad, ciertas noches se emborracha y no llega a casa, Estela sabia que se había ido de putas con los amigos, pero ella lo hacia como si no se enteraba, su intención era y es intentar que Octavio formalice su relación, principalmente por darle a Mateo un apellido y mayor estabilidad.

 

Estela sabe que Octavio, la sigue queriendo y deseando pero es demasiado primitivo y bruto como para que ella le corresponda al cien por cien, además tiene claro que a pesar de sus esfuerzos para mejorar la relación, Octavio y Mateo, no se quieren, ni encajan, aunque ella nunca se da por vencida.

 

Nuestra película comienza en este momento.

Las pesadillas y los ataques, no se sabe bien por que, han regresado.

Estela vuelve a mortificarse con el pasado y Octavio no esta dispuesto a que su tranquilidad se vea afectada.

La madre volverá a pelearse con uñas y dientes por lo único que a estas alturas le interesa y quiere: Su hijo.

 

 PETRIE

La irrupción de Petrie en la vida de Estela tiene distintos planos, por un lado nota en él la lujuria, la misoginia y las dudas. Estela conoce muy bien a los hombres y aunque es consciente de que ha perdido cierto brillo de mujer deseada, controla perfectamente las armas para controlar a los hombres que desean.

 

Para Estela Petrie también representa aquel mundo idealizado de los escaparates y hombres elegantes que veía los domingos en sus fugaces visitas al centro de la ciudad, recién llegada a la ciudad de Buenos Aires. Estela sabe que Petrie es inaccesible pero también sabe que es el único que puede ayudarla en este momento.



Estadisticas de visitas

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.

(opcional)